Cómo debe comportarse un buen líder en tiempos difíciles

Con un ejemplo cotidiano, el especialista Daniel Goleman nos enseña a reaccionar frente a un problema con nuestro equipo de trabajo.

 

Jorge sabía que llegaría el momento de tener esta reunión con su equipo. Con el ceño fruncido, miró alrededor de la mesa de conferencias y dijo: “Tengo malas noticias. La gerencia me dijo que el rendimiento de este equipo es inaceptable. Tenemos que subir nuestros números para finales de trimestre, o rodarán cabezas. He decidido hacer grandes cambios. En primer lugar, todas las vacaciones para el resto del trimestre quedan canceladas. Espero que cada uno de se concentre en el trabajo. En segundo lugar, lograrán sus metas semanales, sin importar el número de horas que necesiten”

No hagas que las malas situaciones sean peores

Lo que sea que pienses del mensaje de Jorge  para su equipo, está claro que la forma en que lo transmitió hizo una mala situación peor. La falta de auto-conciencia, auto-manejo y empatía brillaron por su ausencia en esa situación; todas esas características conforman la inteligencia emocional.

Si Jorge  hubiera comprendido todo esto, hubiera manejado la situación de una manera más habilidosa.

Conciencia de sí mismos y sentimientos contagiosos

Cuando Jorge llegó a la reunión molesto, estaba participando en algo llamado contagio emocional. Donde sea que las personas interaccionen, nuestros cerebros y cuerpos reaccionan a los sentimientos de los que tenemos a nuestro alrededor.

Cuando se trata de contagiar emociones, algunas personas tienen más facilidad al dejar de lado los sentimientos de los demás. Cuando hay diferencias de poder entre las personas, la persona con más influencia es “remitente” de emociones. Jorge no se dio cuenta de que afectaba a todos con su mal humor.

Utilice la auto-conciencia para administrar el contagio emocional

Trabajar con un consejero y utilizando herramientas de feedback como Emotional Social Competency Inventory son buenas maneras de desarrollar la auto-conciencia. Desarrollar una práctica de atención plena  también puede ayudarte a aprender de tus emociones.

Sigal Bersade, un investigador de la Escuela de Wharton de la Universidad de Pennsylvania, se especializa en el estudio del contagio de emociones y su impacto en las empresas. Sugiere distintas maneras en la que los líderes pueden controlar sus emociones y crear una cultura de emociones positivas en sus equipos. Lo primero en la lista es darse cuenta del propio humor y cambiarlo si es negativo. Una manera de lograr esto es cambiando la expresión facial, la Doctora Barsade tiene la hipótesis de que las expresiones impactan en nuestras emociones. Sonreír intencionalmente nos llevará a sentir emociones positivas.

Primero, contrólate - Antes de liderar a los demás, un líder deber controlarse a él mismo. La falta de auto-control de Jorge comenzó en el momento en el que entró a la habitación de mal humor y prosiguió cuando se desahogó con su personal. El estallido de Jorge fue un clásico “secuestro de amígdala”. La amígdala es un área emocional situada en el medio del cerebro. Conocemos sobre la amígdala gracias a las investigaciones de Joseph Ledux y sus colegas de la Universidad de Nueva York.

Daniel Goleman también ha hecho referencia a ella: “La amígdala es un punto de activación por angustia emocional, la ira, el impulso, el miedo, y así sucesivamente. Cuando este circuito nos domina, actúa como el “mal jefe” que nos lleva a tomar las acciones que podríamos lamentar luego… El área neuronal clave para la autorregulación es la corteza prefrontal, el cerebro del “buen jefe” que nos guía cuando estamos en nuestro mejor momento. La zona dorso lateral de la zona prefrontal es la sede de control cognitivo, la regulación de la atención, la toma de decisiones, la acción voluntaria, el razonamiento y la flexibilidad en respuesta”

Para que Jorge pueda controlar su amígdala del “mal jefe”, necesita trabajar en su autocontrol emocional. Su estallido provocó un asalto de amígdala colectiva en su equipo. John Gottman es un psicólogo que ha realizado una amplia investigación sobre la dinámica de las relaciones. Su consejo es tomar 20 minutos para relajarse, alejarse de la situación. Ese es el tiempo que toma para que su cuerpo para procesar la oleada suprarrenal causada por la amígdala. En un escenario como esta reunión del equipo, incluso un descanso de 5 ó 10 minutos para tomar algunas respiraciones profundas y salir de la habitación ayudaría.

Manejar la empatía - Algo que también le faltó a Jorge  a la hora de manejar las “malas noticias” fue la falta de empatía por las personas de su equipo. No pudo identificar lo que sus empleados estaban pensando. Jean Decety de la Universidad de Chicago se refiere a tres tipos de empatía.

  1. La empatía cognitiva te permite sentir lo que otros piensan sobre el mundo. Esto te ayuda a decir las cosas que ellos entenderán. Sin la empatía cognitiva, Jorge no tenía la información que la ayudaría a transmitir de una mejor manera sus ideas.
  2. La empatía emocional significa comprender cómo se siente la otra persona. La incapacidad de Jorge para leer las emociones de su personal dio paso a la angustia de la gente a su alrededor.
  3. La preocupación empática es la capacidad de percibir lo que alguien necesita y expresar tu preocupación por esas necesidades. La falta de cuidado de Jorge dio lugar a una disminución de la motivación de su equipo.

La empatía es fundamental para todas las formas de relaciones, especialmente en el lugar de trabajo. Los líderes eficaces necesitan para ejercer las tres formas de empatía diariamente.

Tania Singer, en el Instituto alemán de Max Planck, estudia la empatía y la compasión. Singer descubrió que algo llamado ínsula es la llave de la empatía emocional. La ínsula, es una importante área neural para la inteligencia emocional, y sentidos de todo nuestro cuerpo. Cuando empatizamos con alguien, nuestras neuronas mimetizan el estado de esas personas. Singer y sus colegas también encontraron que la empatía puede ser aprendida.